martes, 18 de junio de 2013

Cap. 3 - Cobarde

Una vez escuché que alejarse era de cobardes. Tal vez yo soy un cobarde. Pero no es tan malo; es decir, el valiente lucha por lo que cree. Lucha y sufre y muere. Grita y se retuerce en el campo de batalla sin llorar ni maldecir a su suerte. Es un héroe que vive en la memoria de los que lo conocieron y vive hasta que todos lo olvidan.
Yo soy un cobarde, yo no lucho, yo huyo. Yo huyo cansado de sufrir y de luchar. Yo me doy media vuelta, lloro y me alejo, y no vivo en la memoria de nadie. Yo maldigo mi suerte para no maldecir tu nombre.
El valiente lucha por lo que cree, pero creer algo no lo convierte en lo correcto. Yo no lucho por lo que creo, porque lo que creo está mal. Yo no lucho por ella, aunque la adore. Yo no lucho ni sufro ni muero por ella... Ya no más.
Yo me alejo, porque cerca no puedo más. Porque prefiero ser un cobarde que sufrir más por ella. Porque se, muy en el fondo, que mi amor es erróneo. Porque quererla no es suficiente para vivir, y yo no quiero morir de amor. Yo quiero vivir y encontrar otra razón para sonreír aparte de sus ojos.
Y teniendo tantas palabras para decirle, tantas para escribirle, mejor me vine así, sin decir adiós. Porque así se alejan los cobardes.

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