miércoles, 2 de octubre de 2013

Cap. 8 - Miedo.

Podría haber pasado un año o podrían haber pasado cien. El transcurso del tiempo era engañoso desde que no trabajaba.
Pedí unos días en la escuela, pero no fueron suficientes y terminaron despidiéndome. Sólo me quedaba mi trabajo en el estudio, pero pintar se había vuelto tedioso.
Los colores no se acoplaban, las imágenes no venían a mi mente. Mi pulso era un asco. Mi trabajo era tan mediocre que por cada obra terminada había tirado ya más de cinco intentos.
La solución en teoría era fácil: ver a Helena. Solo hablar con ella, estar cerca, olerla.
¿En qué momento mi arte se volvió tan dependiente de ella? ¿Cuándo se volvió ella la fuente de toda mi inspiración?
Más que tristeza o nostalgia, sentía miedo. Miedo a nunca recuperar el amor por la vida, a nunca encontrar otro sentimiento igual de fuerte. La inspiración, no solo para crear, sino también para ponerme de pie cada día.
Nunca detuve mi vida, todo lo contrario. Comencé a hacer deporte, comía más que antes e iba a todas las fiestas que me invitaban. Conocía a todo tipo de personas, y a pesar de que pocas o ninguna me parecía en realidad interesante, sonreír no me parecía difícil en absoluto; era solo al momento de pintar y escribir en que todo se nublaba. Los sentimientos no fluían, se atoraban en mi garganta y mi mano se volvía inútil. Solo había un nombre en los cuadernos que antes llenaba de palabras o colores.
Buscarla sonaba tan fácil. Encontrarla, tomarla en mis brazos y decirle al oído que la amaba, que me perdonara y que nunca más me alejaría, que la necesito como ella un día dijo necesitarme a mi; pero y entonces, ¿Qué? ¿Cuánto tiempo duraría mi felicidad? Hasta darme cuenta que su abrazo no es más que una palmada en mi espalda y que ella no me amaría por mas fuerte que lo intentara, que ella ya tiene a alguien que la sabe hacer sonreír del modo que yo nunca pude, alguien que se merece tenerla para él; porque eso es lo que ella escogió. A mi no me quedaba nada para ofrecerle. ¿Más canciones? ¿Más pinturas? Todas se las había dado cuando le dejé mi corazón y no fueron suficientes. Hoy aún sigo buscando las palabras y los colores que se llevo y que no volverán.

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